Fernando Sanz
@fernandosanz.alba

El inglés Tyson Fury manifestó su intención de realizar un combate en el campo base del Everest, una idea que se aleja de los estándares convencionales del boxeo profesional para acercarse a un desafío de supervivencia. Fury, excampeón mundial del peso pesado, expresó este deseo durante una entrevista, planteándolo como una meta personal antes de su retirada definitiva del deporte. «Quiero pelear en el campo base del monte Everest, quiero caminar hasta el campo base y después pelear. Es algo que quiero hacer antes de jubilarme», declaró Fury. Aunque no especificó quién sería su oponente ni si se trataría de un combate profesional o de exhibición, su declaración ha generado un debate sobre la viabilidad de organizar un evento de esta magnitud en un entorno tan extremo. Fury no especificó si el evento sería una exhibición o un combate profesional, ni tampoco reveló la identidad de su posible oponente.

El campo base del Everest se sitúa a aproximadamente 5.364 metros de altitud. Si bien esta ubicación se encuentra lejos de la denominada «zona de la muerte», donde el oxígeno es insuficiente para la aclimatación humana, el lugar presenta desafíos físicos considerables. La ruta estándar hasta el campo base requiere habitualmente una caminata de ocho días para evitar riesgos graves de mal de montaña agudo.

La propuesta implica que el púgil debería completar una semana de ascenso en condiciones de aire enrarecido antes de intentar boxear. Los expertos en montañismo advierten que el esfuerzo acumulado por la caminata, sumado a las temperaturas bajo cero y el terreno irregular, dejaría a cualquier deportista, incluso a un peso pesado de élite, con un desgaste energético extremo antes de comenzar el combate.

La peligrosidad de la zona quedó subrayada recientemente tras el fallecimiento de un guía nepalí en las cercanías de Gorak Shep, a 5.200 metros, durante un ascenso hacia el campo base. Además de los riesgos personales, la logística de trasladar equipos de producción, árbitros y un cuadrilátero a una zona tan remota plantea dudas sobre la viabilidad técnica del proyecto.

Además de los desafíos físicos, la organización de un evento de boxeo en ese entorno conllevaría considerables complicaciones logísticas. Sería necesario transportar un ring, equipo técnico, producción audiovisual y personal oficial a una de las regiones montañosas más exigentes del mundo.

Mientras tanto, Fury espera a Anthony Joshua a finales de este año, en un duelo muy esperado a pesar de que llega tarde.

El boxeador británico, de 36 años, sigue alternando declaraciones sobre su retiro con nuevas propuestas relacionadas con el boxeo, manteniéndose como una de las figuras más carismáticas de la categoría reina.