En su guerra particular con Dana White, Óscar de La Hoya no podía dejar pasar las últimas noticias acerca de la investigación que el FBI está realizando sobre posibles amaños de combates en la UFC. La rivalidad personal entre White y De la Hoya entró en una nueva dimensión este año, al anunciar White que bajo el paraguas de Zuffa Boxing arrancará su proyecto en el noble arte. Una decisión que le ha hecho al californiano buscar nuevos aliados en viejos enemigos, como Eddie Hearn, quien tampoco ve con buenos ojos el desembarco de White en los cuadriláteros«Esta semana salieron noticias que no puedo ignorar. Uno de mis enemigos está metido en un lío tremendo, y cuando digo lío, me refiero a un lío asqueroso, de esos que te hacen querer sacarme estiércol de la boca. Ya saben a qué me refiero. Mi amigo Dana White y la UFC están siendo investigados por el FBI por supuestamente amañar más de cien peleas, la última este fin de semana fue increíblemente sospechosa. ¡Vaya! ¿Acaso alguien se sorprende?», afirmó De La Hoya.

«Llevo tiempo diciéndoles que estos de TKO son unos sinvergüenzas. Ahora intentan modificar la Ley Muhammad Ali para fastidiar a los boxeadores. ¡Lárguense de nuestro deporte! Todo lo que tocan se convierte en una mierda, y ahora tienen al FBI pisándoles los talones. ¡Buena suerte!», dijo el excampeón mundial.

«O sea, mira, ¿acaso hay algún boxeador joven lo suficientemente loco como para arruinar su carrera firmando con tu liga de mierda? Quieren imponer sus propias reglas. Quieren sus propios cinturones, su propio ring, su propia sanción para hacer exactamente lo mismo que hicieron con la UFC, lo que les acarreó una demanda de 400 millones de dólares por parte de exluchadores y ahora una investigación federal por actividades ilegales. Veremos cómo termina esto. Dana está que trina. Está teniendo una semana terrible», declaró el mandamás de Golden Boy Promotions.

Dana White negó las acusaciones, y aclaró que fue él quien avisó al FBI para que pusiese bajo investigación las peleas sospechosas de la UFC. Una situación similar a la ocurrida en 2004, cuando el FBI investigó durante 20 meses a Top Rank, entre otras cosas por amaño de combates, pero las pesquisas no pudieron determinar la culpabilidad de la empresa de Bob Arum, por lo que se cerró sin sanciones.