
Darío Pérez
@ringsider2020
El peso pesado vuelve a dejar una polémica decisión de despacho. La IBF ha confirmado que el combate entre Moses Itauma y Filip Hrgovic, previsto para el próximo 29 de agosto en el O2 Arena de Londres, tendrá finalmente en juego el campeonato mundial vacante del organismo. La noticia eleva de forma artificial (en los despachos, no añadiendo peleas mejores) el interés de una velada que ya había sido criticada semanas atrás porque será un nuevo PPV sin tener gran respaldo al pleito principal, pero también abre numerosos interrogantes sobre el criterio seguido por la Federación Internacional de Boxeo.
La principal duda tiene un nombre propio: Frank Sánchez. El cubano ganó el pasado mes de mayo la eliminatoria final de la IBF al imponerse a Richard Torrez Jr., convirtiéndose en aspirante oficial al campeonato. Apenas unas semanas después, Oleksandr Usyk renunció al cinturón para conservar el resto de sus títulos mundiales, por lo que todo apuntaba a que Sánchez disputaría el cetro vacante, inicialmente frente a Moses Itauma (como referíamos en nuestro siempre actualizado «Cuadro de campeones»). Sin embargo, de manera inesperada y sin explicación pública, la IBF ha modificado completamente el escenario y será Filip Hrgovic quien pelee por el título.
La decisión resulta difícil de comprender desde un punto de vista deportivo. Precisamente las eliminatorias mundialistas existen para establecer un orden objetivo entre los aspirantes y evitar que los campeonatos dependan únicamente de decisiones administrativas. Si el vencedor de una eliminatoria final puede quedarse sin la oportunidad mundialista apenas unos meses después, el propio sistema pierde buena parte de su sentido. Cabe la posibilidad de que exista un acuerdo económico para que Frank Sánchez acepte dar un paso al lado (step aside), una práctica relativamente habitual en el boxeo profesional. Sin embargo, si ese pacto existe, no ha sido comunicado oficialmente. En ausencia de esa explicación, la sensación es que la IBF ha dejado sin efecto una eliminatoria organizada por ella misma para entregar el campeonato a dos boxeadores distintos de quien se había ganado ese derecho sobre el ring.
La situación también afecta a otros organismos. Hace solo unos días, la WBA había designado a Itauma como aspirante oficial a su campeonato mundial, por lo que el británico pasa, en un corto espacio de tiempo, de estar llamado a disputar el cinturón de una organización a combatir directamente por el de otra. Un cambio de planes que vuelve a evidenciar la escasa coordinación existente entre los organismos y la facilidad con la que pueden alterarse los caminos hacia un título mundial. Además, vuelve a fluir la sensación de que los cuatro estamentos se disputan ferozmente que las mayores estrellas, porque Itauma va camino de serlo, disputen sus cinturones a toda costa por encima de los otros, saltándose sus propios estatutos y lógica si es menester.
Más allá del indudable atractivo que supone ver a Itauma y Hrgovic disputándose un cinturón mundial, la forma en la que se ha llegado hasta este punto vuelve a alimentar el debate sobre la gestión de los organismos. Si un campeonato del mundo pretende conservar todo su prestigio, resulta difícil justificar que el vencedor de la eliminatoria final vea desaparecer su oportunidad sin una explicación clara y transparente. Luego nos preguntaremos por qué Dana White, con todas las sombras que pueda tener Zuffa Boxing, les ha adelantado por la derecha…






