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La próxima aparición de Óscar Collazo (14-0, 11 KO) ha terminado convirtiéndose en uno de los episodios más extraños de los últimos meses en el boxeo profesional, en disputa con lo ocurrido anoche en Madrid. Lo que comenzó como una nueva defensa de sus cinturones mundiales del peso mínimo frente al filipino Joey Canoy ha acabado transformándose en un combate sin títulos en juego, con rival diferente y además en otra categoría de peso.

Hace apenas unos días, Collazo tenía previsto exponer sus coronas de la WBA y la WBO ante Canoy en Oceanside, California, esta próxima madrugada de sábado a domingo. Sin embargo, el aspirante filipino no pudo completar a tiempo los trámites necesarios para viajar a Estados Unidos, dejando a los organizadores sin rival para el campeón a tan solo tres días de la velada.

La situación obligó a Miguel Cotto Promotions y Golden Boy Promotions a buscar soluciones de emergencia. Entre los nombres considerados apareció el mexicano Luis «Flechita» Castillo, cuya candidatura parecía tomar fuerza tras la caída de Canoy. Sin embargo, la alternativa terminó naufragando de forma casi tan surrealista como la situación original: se descubrió que había combatido apenas unos días antes en una pelea que ni siquiera aparecía registrada en BoxRec cuando comenzaron las gestiones para convertirlo en aspirante mundialista.

A esas alturas, la organización parecía avanzar de problema en problema sin llegar a encontrar una solución definitiva. Finalmente, el elegido fue el mexicano Neider Valdez, un boxeador con récord de 15-3-3, 12 KO (y con solo una victoria en sus últimos cuatro pleitos), muy alejado del perfil competitivo que representaba originalmente Canoy. Su última aparición, un empate ante un discretísimo contrincante, fue hace menos de un mes… como peso mosca. Y la historia, por razones obvias, no terminó ahí. Con el cambio de rival llegaron también modificaciones en las condiciones del combate. La pelea dejó de disputarse en peso mínimo, donde la WBA ya había dicho que no sancionaría el título y la WBO sí (como siempre, muy orientada a ayudar a los portorriqueños) para celebrarse finalmente en el límite del peso mosca, más de tres kilos por encima de la idea inicial dos divisiones por encima de la categoría donde Collazo domina actualmente. Como consecuencia, los cinturones mundiales del puertorriqueño ya no podrán estar en juego.

El resultado es una situación difícil de catalogar. Collazo sigue encabezando la cartelera y mantiene actividad mientras espera oportunidades mayores, pero el combate ha perdido buena parte de su relevancia deportiva respecto al plan inicial. Lo que iba a ser una nueva defensa mundialista ha terminado convertido en una pelea de circunstancias para evitar la cancelación del evento y permitir que toda la cartelera siga adelante. Pocas veces una defensa mundial acaba convirtiéndose, en cuestión de días, en algo completamente distinto. Entre el rival original sin visado, el aspirante alternativo descartado tras descubrirse una pelea reciente no registrada inicialmente y el sustituto definitivo en otra categoría de peso, la semana de Óscar Collazo ha terminado pareciéndose más a una comedia de enredos que a la preparación habitual de una defensa mundialista.

La cartelera podrá verse en nuestro país, como siempre señalamos en la sección televisiva de los viernes, esta próxima madrugada en directo.