
El púgil más laureado del boxeo español en el siglo XXI, Kiko Martínez, se mantiene en una forma impecable después de más de dos años retirado del deporte de competición. «La Sensación» cumplirá 40 años el próximo 7 de marzo, en los que ha tenido tiempo para proclamarse campeón de Europa y del mundo en el peso supergallo y en el peso pluma. El ilicitano ha recibido varias ofertas desde hace meses para volver al ring, tanto en boxeo como en bare knuckle. En el recién concluido 2025, Kiko Martínez realizó una exhibición con el excampeón europeo Juli Giner porque a Martínez no se le ha apagado de forma definitiva la llama de la competición. El bare knuckle, una vuelta al pasado dentro del boxeo, está en auge en la última década, y varios excampeones en el boxeo como Austin Trout o Paulie Malignaggi han probado suerte en esta modalidad. En España se han realizado varios eventos, y es en Estados Unidos donde buscan atraer a nombres contrastados en el boxeo para aumentar la popularidad del bare knuckle.
Desde su retirada, Kiko Martínez da clases de boxeo, y guía la carrera de su sobrino Sergio Martínez, miembro de la selección española de boxeo. Los regresos están a la orden del día, con estrellas de otro tiempo como Manny Pacquiao en busca de un nuevo título mundial. Otros optan por las exhibiciones, como Mike Tyson o Floyd Mayweather, bien retribuidas y con menos riesgo.
«La Sensación» disputó su último combate el 8 de abril de 2023 ante Reiya Abe en Japón. Después de recuperar la corona europea ante Jordan Gill, Kiko Martínez buscó una nueva oportunidad mundialista que se topó con la movilidad del nipón. El español perdió ampliamente y en agosto de 2023 confirmó su retirada del boxeo. Martínez cerró su carrera con un buen balance deportivo, y lo más importante, en buenas condiciones físicas y con las necesidades de su familia cubiertas.
En una entrevista en ESPABOX, explicó: “Evidentemente que lo que me hacía seguir en esto era la opción de volver a disputar un gran combate. A mi edad ya no me motivaba seguir para asumir peleas a ocho o diez asaltos con un rival asequible. Para mí siempre ha sido muy importante y una motivación poder medirme a los mejores boxeadores, a aquellos que eran mejores que yo. Entregarme y afrontar durísimos campamentos, intentar ganar a los cocos como he hecho en toda mi carrera. Estaba esperando otro reto importante, obviamente esto no estaba sucediendo y decidí dejarlo y descansar ya que la espera me estaba provocando ansiedad y me estaba perjudicando tanto mental como físicamente”.






