
Darío Pérez
@ringsider2020
Mañana sábado en Yeda (Arabia Saudí), se disputará una cartelera organizada por Riyadh Season, Matchroom Boxing y la revista The Ring, que contarán, como ya es habitual, con púgiles de otras promotoras. Será la vuelta del excampeón unificado de los pesos pesados Anthony Joshua (29-4, 26 KO), que se medirá al desconocido albanés Kristian Prenga (20-1, 20 KO). Además de ese envite, el más mediático y que cerrará la función, habrá dos títulos mundiales en liza, de los que analizamos uno de ellos.
Será la primera defensa del británico Hamzah Sheeraz (23-0-1, 19 KO), que logró su primer mundial, el WBO supermedio, ante un adversario sonrojante como el germano Alem Begic (29-1-1, 23 KO). Fue tan sencilla la obtención del título en pocos minutos y sin recibir daño que tan solo dos meses después lo expone frente al también discretísimo alemán Simon Zachenhuber (29-1, 18 KO), que representa otro gran ejemplo de carrera hecha a medida. Como prueba, decir que el teutón perdió contra Pawel August el pasado mes de abril; curiosamente, tres meses después, Zachenhuber y August comparten velada de nuevo, pero el primero por un campeonato mundial y una gran bolsa, mientras que el pobre polaco, con el caramelo envenenado que es Jacob Bank y modesto pago. Es una prueba más de que el negocio y los despachos cada vez tienen más preponderancia que el cuadrilátero, por desgracia. De nuevo, la Organización Mundial de boxeo demuestra que su prestigio está en su punto más bajo y la llegada de Gustavo Olivieri, aun con sus buenas intenciones sobre transparencia, es más de lo mismo.
En todo caso, deseamos ver a Sheeraz en pruebas difíciles, como habría sido el citado Bank, en una división tan densa como la del supermedio, donde no se puede permitir que se disputen títulos mundiales contra Begic y Zachenhuber, rivales que se hallan a años luz de los mejores. Sigue siendo un deber del boxeo (quizás el mayor, junto a la lucha unificada contra el dopaje) el hecho de poder gestionar mejor este tipo de asuntos, con estamentos a cargo del deporte que flacos favores le hacen con pleitos de tan escasa competitividad.
DAZN, como decíamos de manera exhaustiva en nuestra sección televisiva de hace unas horas, ofrecerá la gala en la modalidad de pago por visión, haciendo al seguidor del boxeo pasar por caja una y otra vez si se quiere ajustar a la legalidad (horas después pasará lo mismo con el Tszyu-Spence desde Australia). Todos los detalles y el precio están en nuestra reciente entrada.





