
El antiguo aspirante al título mundial Vanes Martirosyan falleció ayer a los 39 años tras dos años de lucha contra un agresivo cáncer de piel. El púgil nacido en Armenia se trasladó junto a su familia a California cuando tenía cuatro años, donde se convirtió en uno de los deportistas más reconocidos. Destacó en el complicado circuito amateur estadounidense, y formó parte del equipo olímpico de Estados Unidos en los Juegos de Atenas 2004, donde perdió en segunda ronda con el cubano Lorenzo Aragón.
Las principales promotoras se interesaron por él para que debutase como profesional. No tardó en ascender en el ranking del peso superwélter, y se mantuvo invicto durante sus primeros 34 combates, incluido un empate contra Erislandy Lara. Su primera derrota llegó un año después, en 2013, cuando disputó la corona mundial WBO del peso superwélter frente a Demetrius Andrade.
Su carrera entró en una fase con menos protección por parte de las promotoras a la hora del matchmaking, pero valorada por los aficionados, con tres derrotas que fueron ante campeones mundiales como Jermell Charlo, en una igualada pelea, y en una revancha con Erislandy Lara en 2016, además de ganar a Willie Nelson o Ishe Smith.
En 2018 y tras dos años de inactividad, Martirosyan aceptó enfrentarse a Gennady Golovkin por los títulos mundiales WBC y WBA del peso medio. El kazajo se impuso en solo dos asaltos, pero tuvo más margen de preparación, porque Martirosyan no declinó la oferta para boxear con un «GGG», cuando el kazajo se quedó sin rival tras el positivo de Saúl «Canelo» Álvarez.
Ya retirado tras el combate ante Golovkin en 2018, Martirosyan compartió su vida junto a su mujer y sus dos hijos. Terminó con un récord profesional de 36-4-2, 21 KO, habiendo disputado en dos ocasiones el título mundial, ante Demetrius Andrade (WBO superwélter) y Gennady Golovkin (WBC y WBA medio). A través del WBC, el Papa Francisco bendijo una foto del exboxeador. Descanse en paz.






