Fernando Sanz
@fernandosanz.alba

El boxeo internacional lamenta profundamente el fallecimiento del estadounidense Ray Lampkin (35-6-1, 16 KO), quien nos dejó el pasado martes a la edad de 78 años. Lampkin, nacido en Portland, Oregón, será recordado con especial cariño por su memorable enfrentamiento contra Roberto ‘Manos de Piedra’ Durán (103-16, 70 KO), por el campeonato mundial del peso ligero de la WBA en Panamá en 1975, la única vez que Lampkin disputó el título del mundo. Lampkin concluyó su carrera profesional con un registro de 35 victorias, 6 derrotas y 1 empate, habiendo logrado 16 triunfos por la vía del nocaut. Durante la década de los setenta, se estableció como uno de los pugilistas más destacados en la categoría del peso ligero a nivel mundial, lo que le brindó la oportunidad más significativa de su trayectoria al enfrentarse al entonces campeón panameño.

El boxeador estadounidense llegó a este importante combate después de una notable etapa competitiva. A pesar de haber sufrido dos reñidas derrotas en 1973 frente al puertorriqueño Esteban De Jesús, uno de los pocos púgiles que lograron vencer a Durán, Lampkin consiguió recuperarse y encadenar una serie de victorias que lo posicionaron en los primeros lugares de las clasificaciones mundiales.

Hacia finales de 1974, Lampkin era considerado uno de los nombres más prominentes en la división del peso ligero. En una época en la que las organizaciones solo clasificaban a diez contendientes, compartía el protagonismo con figuras del boxeo como Ken Buchanan, Angel Mayoral, Hugo Gutiérrez, Arturo Pineda o Saensak Muangsurin.

Su gran oportunidad se presentó el 2 de marzo de 1975 en el Gimnasio Nuevo Panamá. En aquella ocasión, se enfrentó a un Durán que se encontraba en uno de los momentos cumbre de su carrera. El boxeador panameño obtuvo la victoria por nocaut en el decimocuarto asalto, tras un encuentro sumamente exigente y de gran desgaste para ambos contendientes. Lampkin terminó en el hospital y Durán lanzó una polémica frase de las suyas. «Hoy no me encontré en mi mejor estado, pero lo mandé al hospital. La próxima vez lo meteré en la morgue».

A pesar de no haber logrado un campeonato mundial, Lampkin dejó una marca significativa en una de las épocas más competitivas de la categoría del peso ligero. Su nombre quedará asociado de manera perdurable a una generación histórica del boxeo y a una de las etapas más destacadas de Roberto Durán. Descanse en paz