El boxeo pierde a uno de los grandes nombres de la última década. Errol Spence Jr. ha anunciado su retirada a los 36 años, justo después de caer con claridad ante Tim Tszyu en Sidney, un combate que confirmó que el estadounidense ya estaba muy lejos del nivel que le convirtió en uno de los mejores peleadores del mundo. El propio púgil reconoció tras la pelea que había llegado el momento de decir adiós a una carrera marcada tanto por enormes éxitos deportivos como por una sucesión de problemas personales y físicos que terminaron condicionando su tramo final. Según explicó, entendió que ya no podía rendir al nivel que exigía la élite y decidió colgar los guantes.

Spence cierra su trayectoria profesional con un récord de 29 victorias y 2 derrotas, habiendo sido campeón mundial del peso wélter por el IBF, WBC y WBA, además de protagonizar algunas de las mejores actuaciones de su generación. Entre sus triunfos más importantes figuran las victorias sobre Kell Brook, Mikey García, Shawn Porter, Danny García o Yordenis Ugás, que le permitieron unificar tres cinturones y consolidarse durante años como el referente de una de las categorías más competitivas del boxeo mundial. Zurdo, técnicamente muy sólido y con un excelente trabajo al cuerpo, fue considerado durante mucho tiempo uno de los boxeadores más completos del panorama internacional.

Sin embargo, su carrera comenzó a torcerse fuera del ring. En 2019 sobrevivió a un gravísimo accidente de tráfico del que muchos dudaban que pudiera regresar. Años después sufrió un desprendimiento de retina y cataratas, lo que le obligó a reposar cuando estaba ante los envites más importantes de su carrera. Pese a superar ambas adversidades, el desgaste acumulado fue haciéndose evidente. La derrota ante Terence Crawford en 2023 supuso un punto de inflexión y, desde entonces, su actividad desapareció. Además, en los últimos meses también había protagonizado diversos problemas extradeportivos, como el conflicto judicial con su antiguo entrenador Derrick James y las dificultades para encontrar un proyecto convincente en el peso superwélter. Su regreso frente a Tim Tszyu pretendía abrir una nueva etapa en las divisiones superiores a las de sus grandes noches, pero terminó certificando el final de su recorrido. El australiano dominó el combate con claridad ante un Spence lento, sin la explosividad ni la resistencia que habían caracterizado sus mejores apariciones.

Con su retirada se marcha uno de los mejores pesos wélter de los últimos lustros. Aunque el desenlace de su carrera haya estado marcado por las lesiones, la inactividad y una dura derrota, su legado permanece intacto. Durante años fue el hombre al que todos querían vencer, un campeón unificado que ofreció grandes combates y que dejó una huella difícil de borrar en una división histórica. El boxeo despide así a una figura que alcanzó la cima del deporte y que, pese a un final amargo, será recordada por todo lo que logró sobre las dieciséis cuerdas.