Dos de los mejores pesos pesados contemporáneos se conocieron diecinueve años antes de enfrentarse en un combate oficial. En 1983, Mike Tyson y Lennox Lewis eran firmes promesas en el campo amateur, y soñaban con emular a Muhammad Ali. Los futuros campeones del peso pesado cruzaron cuero por primera vez en un gimnasio de Catskill (Nueva York). Lewis, tras proclamarse campeón mundial juvenil en la República Dominicana escuchó críticas que cuestionaban su victoria por la ausencia de Mike Tyson, quien, junto a su entrenador Cus D’Amato, evitaba viajar en avión.

El de West Ham quiso comprobar a qué se debían sus comentarios, y junto a su entrenador viajó desde Canadá hasta el gimnasio de D’Amato. «El primer día, cuando sonó la campana, Tyson vino a matarme”, contó Lewis ya retirado. El espigado púgil logró perder el temor a su compañero en la última sesión de sparring, y poner en apuros a Tyson. D’Amato, desde el borde del ring, lanzó una advertencia profética: “¡Mike! Algún día te enfrentarás a él, ¡no hagas eso!”.

Aquellas palabras resonarían durante años. En 1996, Tyson era un icono internacional, marcado por su reciente salida de la cárcel. El de Brooklyn ostentaba el título mundial WBC tras derrotar a Frank Bruno y el organismo mexicano puso sobre la mesa un duelo con Lewis, sin embargo, las presiones de la televisiones frustraron el duelo. A pesar de que Lewis era el aspirante oficial, Tyson optó por enfrentarse a Evander Holyfield, una pelea que le aseguraba mayores ingresos debido al enorme atractivo mediático de ambos púgiles. Tyson renunció al cinturón WBC, que pasó a las manos del inglés.

Con Tyson caído en desgracia después de morder la oreja de Holyfield, Lewis se erigió en la figura principal del peso pesado, precisamente al derrotar al de Atlanta después de hacer mayores méritos en el primer duelo que se saldó en empate.

El dinero de las televisiones reavivó el interés por un cruce inevitable. En 2002 se cerró el Lewis vs. Tyson, marcado por un altercado en una conferencia de prensa, donde Tyson desató el caos, que forzó que la velada se celebrase en Memphis. En el ring, Lewis dominó a un Tyson que estaba lejos de su mejor versión. En el octavo asalto, un derechazo de Lewis noqueó a Tyson. Desde ese momento, Mike Tyson y Lennox Lewis mantienen una sincera admiración mutua.