Paulino Buchens
@Linuxx87

Ni los más optimistas seguidores del noble arte se podían imaginar, antes de la pandemia, que en estas fechas tuviéramos tres campeones mundiales indiscutidos (poseen los cuatro cinturones) a la vez como son Canelo Álvarez, Jermell Charlo y Devin Haney, y hasta hace poco Josh Taylor. Que haya un solo campeón por categoría es algo que está fuera de todo tipo de discusión en cualquier deporte, menos en el boxeo, hecho que facilita identificar al mejor de su peso. Observamos que si en algo positivo ha repercutido en el boxeo la terrible pandemia que hemos vivido es la predisposición de promotores a juntar coronas.

En un artículo pasado afirmé que las World Boxing Super Series eran el formato ideal para dilucidar el mejor de cada peso, pero como están paradas, tendremos que recurrir a las unificaciones. Ahora bien, lamentablemente unificar los cuatro cinturones conlleva unas consecuencias no siempre positivas. Para explicar este hecho me detendré en los casos de Charlo y de Taylor.

El pasado 14 de mayo Jermell Charlo se proclamaba campeón absoluto del peso superwélter al derrotar al argentino Brian Castaño, pues según una información publicada en este medio, no será hasta enero de 2023 cuando defienda su cinturón ante Tim Tszyu. Acerca de este hecho, un periodista mexicano lo calificó como un “congelamiento” de la categoría, nunca mejor dicho ya que pasarán más de seis meses antes de defender su título. Si es así, Charlo habrá peleado una vez por año, ya que pasó casi un año al disputar la revancha de la unificación. Este hecho supone una paralización total de la categoría, además de privar a otros boxeadores el poder alcanzar su sueño que tanto esfuerzo les ha costado, suponiendo en algunos casos un frenazo a su progresión.

En el caso de Taylor, debemos aplaudir la actuación de los organismos, al ser despojado de los títulos WBC y WBA. Taylor se proclamó campeón del peso superligero al derrotar a José Carlos Ramírez en mayo del 2021, en este tiempo hasta hoy, ha defendido una sola vez los cuatro cinturones ante el inglés Jack Catterall. Ante este hecho, por una vez, tenemos que aplaudir la labor de los siempre polémicos organismos que rigen este deporte, al no permitir que se repita otro caso como el que sucedió en el peso superwélter. Gracias a esta actuación, uno de los nuestros, como es Sandor Martín, puede verse beneficiado, debido a su buen posicionamiento en los ranking mundiales.

Para evitar estos “congelamientos” de categorías se requiere una actuación con firmeza por parte de los organismos, como el establecimiento de unos límites temporales claros para defender los títulos con los correspondientes aspirantes oficiales que se lo hayan ganado, los cuales en caso de no cumplirse puedan significar el desposeer de la categoría de campeón (este hecho debería aplicarse a todos los campeones, no solo a los unificados). En definitiva, soluciones hay muchas ante un problema que supone una evolución de este deporte.