
@ringsider2020
El cambio en las costumbres audiovisuales también afecta al deporte; lo que nos interesa a nosotros, el boxeo, no se libra de estos tiempos. La televisión en abierto dio paso a la opción por cable y el modelo del pago por visión para eventos muy grandes y concretos, para dar paso en nuestros tiempos a lo que los anglosajones llaman VOD (video on demand), plataformas de suscripción donde elegir el contenido que se quiere ver.
Dentro del boxeo, al ser un contenido donde verlo en directo es casi imprescindible por la emoción del momento, su integración en los últimos años dentro del modelo de suscripción ha sido la tónica predominante, con algunos eventos muy puntuales y destacados en la modalidad de PPV (demasiados, en nuestra opinión).
Sin embargo, tras décadas emitiendo boxeo, el cambio ha llegado en territorio estadounidense con la salida de gigantes como HBO, Showtime y, este año, la todopoderosa ESPN de las retransmisiones de boxeo. Esto ha provocado que DAZN, creada hace poco más de un lustro y reportando multimillonarias pérdidas anuales (recientemente salieron sus resultados de 2024), busque aglutinar el mejor pugilismo mundial, abriendo el abanico en otros países como España a deportes como el fútbol o los de motor.
Volvamos a Estados Unidos. Dos promotoras han sido las principales de los últimos tiempos en el país del bipartidismo por excelencia, Top Rank y Premier Boxing Champions. Se quedó, tras la salida de Saúl «Canelo» Álvarez, en un cómodo tercer lugar Golden Boy Promotions, que vivió hace un par de años también un momento tenso al negociar la renovación con DAZN, pero se ha estabilizado con galas que simplemente podemos calificar como aceptables. Pero repasemos la situación de las dos grandes, en tremendos apuros y, nos atrevemos a decir, casi temiendo por su continuidad como organizadoras de boxeo.
PBC es la que ha encendido la chispa de este artículo. El conglomerado de promotoras capitaneado por Al Haymon ha malgastado muchas carreras en los últimos años por la inactividad de sus boxeadores, mayoritariamente estadounidenses de raza negra. Hace unos años contaba con Fox y Showtime como ventanas audiovisuales, dándoles (sobre todos los segundos) un tremendo músculo financiero para tener un extensísimo elenco de boxeadores a quienes otorgaba pagos tan generosos, como si fueran una ficha futbolística, que daban por bueno subir poco al ring. A todo ello se juntaba la filosofía de la promotora de no negociar con otras empresas ni dejar que sus deportistas peleasen ajenos a ella, montando siempre funciones entre los de casa y reduciendo oportunidades de muchos de sus púgiles, que se hartaron de la situación, frustrados por no boxear. Fox se fue y también, hace ya casi dos años, Showtime saltó del barco con sus millones. A duras penas, los de Al Haymon pudieron asociarse con Amazon Prime Video para emitir sus galas, que pasaron a ser escasísimas anualmente y, ya que no se reciben ingresos fijos, casi todas en pago por visión.
Hace poco conocíamos que Sebastián Fundora, cabeza de cartel junto a Keith Thurman del próximo evento PBC del 25 de octubre, se lesionaba la mano. La empresa ha optado por cancelar todo el show y llevar parte de sus preliminares a la próxima gala del 6 de diciembre. Hay quien dice que la lesión ha sido una excusa para eliminar un problema para Al Haymon y los suyos, pues la venta de entradas era irrisoria y las expectativas de PPV también. Independientemente de rumores, Premier Boxing Champions estará entre julio y diciembre sin organizar boxeo y su situación es más que preocupante.
Peor aún está Top Rank, que hasta julio tenía el ritmo de veladas más fluido del mercado estadounidense y parecía haberse quedado con lo mejor del pastel. Por el contrario, acabó su contrato televisivo con ESPN y estos, quizá por la falta de estrellas globales de los de Bob Arum (sin apenas grandes veladas en PPV los últimos años), decidieron mirar para otro lado y dejar solo al nonagenario promotor. Tres meses después, Top Rank está permitiendo a sus púgiles pelear para asociados a ella, como Zanfer Boxing, para poder darles la actividad necesaria. Sin noticias del futuro, también se ciernen negros nubarrones por cada día que Arum y los suyos no tienen proveedor audiovisual para organizar boxeo. Turki Alalshikh y sus eventos, como en el caso de PBC con David Benavídez, puede ser una salida para algún boxeador, pero la nómina de atletas es muy extensa y el problema ya parece muy serio de cara a presente y futuro.
Por finalizar, dice un refrán que a río revuelto, ganancia de pescadores. Ojo a Jake Paul, que está haciendo veladas muy bien casadas como promotor (su pseudocarrera boxística es otro cantar) y se está mostrando como un hábil empresario. Su marca MVP cada vez gana más puntos, como por ejemplo al copar a muchas de las mejores púgiles del momento, para ocupar el sitio que puede que Haymon y Arum ya nunca puedan recuperar.






