
El excampeón mundial del peso pesado Deontay Wilder quiso atajar cualquier tipo de rumor sobre una posible mala relación con su ya exentrenador Malik Scott. El de Alabama, que se encuentra en plena preparación para su duelo contra Derek Chisora anunciado para el próximo 4 de abril en el O2 Arena de Londres, ha confirmado que el cambio en su esquina responde exclusivamente a una necesidad de evolución deportiva. Wilder decidió nombrar su entrenador principal a Don House, quien ya estuvo presente en su última victoria ante Tyrell Herndon el pasado mes de junio. House, un técnico veterano con experiencia junto a púgiles como Diego Corrales o Bermane Stiverne, toma el relevo de un Malik Scott que acompañó a Wilder en su etapa más turbulenta tras la salida de Mark Breland.
A pesar de los resultados negativos cosechados bajo la tutela de Scott —derrotas ante Tyson Fury, Joseph Parker y Zhilei Zhang—, Wilder se muestra tajante al defender el trabajo de su amigo: «Malik Scott es mi hermano. Lo necesitaba en ese momento porque la gente a mi alrededor empezó a cambiar, especialmente mi antiguo entrenador. Hicimos un gran trabajo y lo que pasó no fue culpa suya».
Incluso, el excampeón admitió que sus problemas eran más psicológicos que técnicos: «Podría haber tenido a Emanuel Steward en mi esquina y los resultados habrían sido los mismos, porque mentalmente yo no estaba ahí». El estadounidense justificó su elección: «Don ha tenido más de 28 campeones entre la UFC y boxeo. Ahora es su momento de dar un paso al frente. Necesitaba un cambio de dirección. Una vez construimos nuestra relación, sentí que él estaba listo para tomar el mando», explicó Wilder.
A sus 40 años, Deontay Wilder buscará una victoria de prestigio ante Dereck Chisora en el Reino Unido, para volver a aparecer como posible rival de los nombres más destacados en el peso pesado. En caso de salir con la mano en alto en Londres, Wilder se colocaría en una posición privilegiada para retomar las negociaciones con Oleksandr Usyk.





