
La división del peso gallo (53,5 kilos o 118 libras) tendrá un nuevo combate por el título mundial de la WBO el próximo 6 de febrero en Jalisco, México, según informan medios locales. Allí estará el campeón Christian «Chispa» Medina defendiendo su corona ante Adrián «Gatito» Curiel, lo que supondrá el regreso del campeón a su tierra tras conquistar el cinturón. Se había hablado la posibilidad de Jesse «Bam» Rodríguez subiendo al peso gallo para retar a Molina, pero la opción parece que se aplaza a la espera de intentar unificar todas las coronas de peso supermosca.
Medina, de 25 años y con un récord de 26-4 y 19 nocauts, se coronó monarca mundial el 14 de septiembre de 2025 al arrebatarle el título al japonés Yoshiki Takei en el cuarto asalto, en la cartelera que acompañó a la pelea de Naoya Inoue y Murodjon Akhmadaliev en Nagoya, Japón. La victoria fue una sorpresa mayúscula y supuso un momento importante para el boxeo mexicano en la división, rompiendo años de dominio de púgiles asiáticos en ese peso. Medina buscará confirmar su estatus como campeón defendiendo el título en casa y con la novedad de haber firmado con Matchroom Boxing para promover su carrera a nivel internacional, a la par que Bxstrs como empresa local.
Frente a él estará Adrián Curiel (26-6-1, 5 KO), también con mucho ring vivido y edad similar al campeón, que ya sabe lo que es portar un cinturón mundial en otra división: fue campeón mundial minimosca de la IBF tras un espectacular nocaut en el segundo asalto contra Sivenathi Nontshinga en 2023, aunque luego perdió esa corona en la revancha de 2024 y fue batido posteriormente por Sunny Edwards. En 2025 subió de categoría y ha ido ajustando su trayectoria, llegando a este desafío tras dos victorias por decisión en sus últimas peleas frente a púgiles modestos. Volvemos a vivir una situación donde no parece que el aspirante debiera estar ahí por méritos deportivos en la categoría, esta vez en la WBO, donde Curiel es el décimo de sus listas.
La cita, derbi azteca, del 6 de febrero en Jalisco será así una prueba de fuego para ambos: Medina, con su primera defensa oficial del título que ganó de forma sorpresiva, y Curiel en su intento de coronarse de nuevo a nivel mundial en una división mucho más alta de aquella donde ya fue monarca.






