
El madrileño Carlos Ramos peleó anoche en el Wolstein Center de Cleveland (EE. UU.), dentro de una gala también muy señalada que organizaba Top Rank, pues suponía la vuelta del boxeo a la televisión por cable en el país, dentro del acuerdo entre varias plataformas firmado recientemente. Ramos (18-5-1, 10 KO), que ya tiene varias experiencias en Estados Unidos, hizo un buen combate a ocho rounds en el peso ligero contra Deric Davis (12-0, 10 KO), un peligroso púgil que no tuvo su noche.
Davis comenzó dominando la pelea ante el zurdo Ramos que se quedaba atrás esperando el contragolpe. La primera parte de la pelea fue favorable a Davis, que dominó el ritmo, el centro del ring y presionó, pero el español fue de menos a más y llegó más nítido y con más fluidez en los últimos asaltos, acercándose claramente como mínimo al empate. Ramos llegaba con su izquierda a Davis, que a veces pareció fuera de la pelea, dejando una buena imagen el madrileño. El local no puso en serios aprietos a Ramos en ningún momento y el español llegó con soltura en ocasiones.
En la imagen de televisión se observa el rostro enfadado de Ramos tras la decisión de los jueces: 77-75 y dos exageradas e injustas de 78-74. El púgil de origen ecuatoriano quizás debió creérselo más e ir a por el combate, aunque desde atrás superó en varias rondas al púgil local. El boxeador del equipo de José Valenciano regresará enfadado por el resultado, pero satisfecho por la competitiva imagen que dejó.






