
@ringsider2020
Anoche en Cleveland (Estados Unidos), Top Rank propuso una gala donde vivimos una derrota del español Carlos Ramos y una sucesión de pausas, promociones de compañías pugilísticas y plataformas televisivas que llevaron la velada a una duración excesiva. De los dos mundiales que la culminaban, el último combate salvó la noche, porque el duelo coestelar que ahora describiremos fue soso, plano y carente de emoción.
Era la primera defensa mundial de Bruce Carrington (18-0, 10 KO), poseedor del cinturón WBC del peso pluma. El estadounidense fue superior a René Palacios (19-1-1, 10 KO), aspirante que hizo lo que pudo, no demasiado, para inquietar a un oponente técnicamente muy superior. Carrington, por su parte, se limitaba a hacer algo más que el mexicano para que las cartulinas fueran cayendo poco a poco a su favor. En este sentido, hay que destacar el open scoring del Consejo Mundial en sus peleas por título, algo que ayuda al espectador a conocer el resultado en todo momento (como es lógico en prácticamente todas las disciplinas) y al deportista y su esquina a realizar los ajustes necesarios. También hay una revisión de acciones polémicas, como vimos en el octavo parcial: una caída del neoyorquino fue examinada por el supervisor, que decretó que el golpe había llegado en una acción y el derribo fue en la acción posterior, al tropezarse con el pie de Palacios.
Carrington cogió bastante ventaja en las cartulinas como para no preocuparse mucho en los últimos rounds, que fueron más favorables a un retador que se afanaba en buscar un milagro que nunca llegó. El campeón no quiso forzar en exceso y se llevó los abucheos, en gran parte de esta parte final, del público presente en el pabellón. Las cartulinas fueron 118-110, 117-112 y 116-112, esta última quizá demasiado ajustada. Veremos el próximo paso del norteamericano, cuyo próximo rival debería ser, salvo unificación, el español Cristóbal Lorente y anoche dio una sensación de que es más batible de lo que muchos pensábamos.






