
Adrien Broner fue a inicios de la década pasada uno de los boxeadores más prometedores del panorama mundial. Señalado como sucesor natural de Floyd Mayweather, el púgil estadounidense jugó con sus propias iniciales para bautizarse como «About Billions» mientras su futuro era más que prometedor. La derrota ante Marcos Maidana en 2013 marcó el inicio de una caída que se prolongó durante años. Una vida de excesos, malas decisiones fuera del ring y una relación cada vez más distante con el gimnasio fueron diluyendo una carrera que prometía mucho más de lo que finalmente deparó. Sin embargo, el deportivo era el menor de los problemas, ya que Broner cayó en una espiral de autodestrucción.
Broner ha encontrado en el streaming su segunda oportunidad. Asociado con el creador de contenido Deen The Great en la plataforma Kick, su personalidad ha resultado ser su mayor activo ante las cámaras y la audiencia ha respondido. En su último directo, al recibir un pago de la plataforma de 138.000 euros, el excampeón no pudo contener la emoción. Mostró su saldo bancario a Deen The Great antes de lanzarse a la piscina y dejó escapar sus palabras sin filtro.
«Todo va a ir bien. Imbécil, ahora mismo lloraría, pensaban que estaba muerto, pensaban que estaba muerto, tío. Hacía años que no veía un número así, es algo con lo que solo podía soñar. Sin vosotros no podría cuidar de mis hijos, tengo once hijos. El control vuelve a estar en mis manos, esto de verdad me hizo saltar las lágrimas», declaró Broner, que remató la celebración mostrando un fajo de billetes de cien dólares y proclamando que vivía «de vuelta como cuando era campeón del mundo». Broner ha reconocido que aún le llevará algunos meses recuperar plenamente su estatus de millonario.
Una montaña rusa permanente de la que intenta salir el que fuera un gran campeón.






