@ringsider2020

Anoche en el Wolstein Center de Cleveland (Estados Unidos), Top Rank organizó una velada que comenzó con malas noticias para el boxeo español, tras la derrota que no premió el buen trabajo de Carlos Ramos, y terminó mucho más tarde de lo que debería, puesto que su parte principal duró cerca de cinco horas para ofrecer únicamente cuatro combates. El último de ellos fue el que salvó la noche, tras dos peleas anteriores de poca acción que, junto a las interminables pausas, estaban provocando el rechazo de los espectadores en vivo desde el recinto de Ohio y en todo el mundo a nivel televisivo.

Se batían en duelo dos púgiles locales, en lo que suponía la primera defensa mundial de Abdullah Mason (21-0, 18 KO) tras obtener hace meses el título WBO del peso ligero. A sus tiernos 22 años, el americano supo nadar cuando las mareas le dificultaban llegar a buen puerto después de un inicio complicado, siendo capaz de sacar el envite adelante ante un dignísimo aspirante como fue Albert Bell (28-1, 9 KO). Con su espigada figura y larga barba, el retador vendió cara su derrota, aunque pagó quizá su falta de experiencia en choques de esta importancia y duración, yendo de más a menos en dos partes bien diferenciadas a la hora de narrar lo sucedido.

Bell comenzó mejor que el campeón, esperando los ataques de este para dominar su territorio con certeros contraataques que desarbolaban a Mason y le hacían pensar que la noche sería larga. Los seis primeros asaltos se desarrollaron así, pudiendo haberse anotado el aspirante casi todos ellos para afianzarse como una exigente prueba para el joven de Top Rank. Sin embargo, o bien producto de que Bell fue bajando en su excelente juego de piernas y rapidez de manos que le habían dado ventaja, o bien porque Mason realizó los ajustes necesarios, el pleito cambió en el séptimo round, primero decantado para el poseedor del cetro mundial. Sus golpes dañaron al retador, que notó la potencia de esas manos para disminuir cada vez más sus prestaciones, con un sentido de la distancia que nada tenía que ver con el ágil peleador del inicio.

Con una hemorragia nasal importante y bastante quebrantado, Mason quiso asegurar su triunfo y no indultó a su compañero de guanteo y paisano; bueno, el árbitro echó una mano al respecto. La primera acción del último parcial acabó con Bell derribado tras una agresiva combinación de Bell, que buscaba el fuera de combate por si su mal inicio le había lastrado. En la segunda caída, donde hubo un golpe de izquierda que llegó de refilón y un empujón más significativo, el árbitro paró la contienda. Mark Nelson, bastante dubitativo en todo el combate y permitiendo múltiples agarres del aspirante sin intervenir, se precipitó al ni siquiera iniciar la cuenta de diez, enfadando mucho a Bell. Solemos abogar por proteger a los púgiles y es cierto que estaba bastante quebrantado, pero siendo una pelea de título mundial pensamos que debería haberle dado una oportunidad de recuperarse.

En todo caso, gran triunfo de Abdullah Mason, que iba más arriba en las cartulinas de lo que se pensaba (106-103 y doble 107-102, exageradísimo) tras once asaltos. El estadounidense habrá aprendido mucho de esta experiencia y se postula como una de las caras de boxeo para los próximos años.