LA TRIBUNA



NO SOY BOXEADOR

No soy boxeador, ni mánager ni promotor, ni mucho menos, comentarista de televisión.
Soy uno cualquiera del público, que paga su entrada y se emociona con un buen combate.
La primera vez que acudí a una velada fue en el año 1972. Tenía poco más de 15 años y el cartel lo componía una selección del gimnasio de Ciudad Real, a cargo de Solana, contra otra de Madrid dirigida por Elio Guzmán. Fueron cinco combates de amateurs, sin casco y sin tanta cuenta de protección como hoy. Recuerdo todos los combates, el ring y la voz inconfundible de Paco Torres. Era sólo una confrontación entre dos combinados, no había por medio ningún título en juego. Los púgiles, los de Ciudad Real al menos, eran debutantes. Podía más el coraje que la técnica, y el ansia por ser los mejores. No olvidaré aquella noche. Gracias, Elio Guzmán, por llevar unos púgiles que mostraron en todo momento saber estar dentro y fuera del ring.
No solo mostraron técnica sino también respeto y educación.

Aquella noche aprendí algunas cosas:
Un boxeador pelea por el puro placer de demostrar que es el mejor. No hay mayor gloria que vencer a un contrario que ha plantado cara y ha hecho sufrir.
Perder no significa nada. No hay mayor honradez que saber encajar una derrota y aprender de los errores. Cuento todo esto a raíz del “rebote” que Ricardo Sánchez Atocha ha cogido por los comentarios de Emilio Marquiegui y Elio Guzmán.
Uno puede estar de acuerdo con los comentaristas o no, eso por supuesto. Lo que no se puede hacer es no admitir críticas. En boxeo, como en la vida, uno debe saber encajar no sólo golpes sino también opiniones contrarias.
Nadie pone en duda sus esfuerzos ni los méritos de sus boxeadores, solo se cuestiona la validez de algunos títulos.
Ricardo Sánchez Atocha dice que le ha costado 50.000 euros montar el soporífero combate entre Quiñonero y un mejicano entrado en carnes.
Seguro que por menos dinero se puede hacer un combate con más garra.
Si lo de que se trata, gracias a Marca TV, es hacer que el público, el gran público disfrute con boxeo, hay que presentar combates con calidad, técnica y lucha.

Un telespectador quiere ver en pantalla un combate en el que los contrincantes peleen, esquiven, que sepan desplazarse. Un combate de Petrov con un contrincante de más entidad que los tenidos anteriormente, seguro que fija al telespectador. Un combate por un Título entre dos boxeadores faltos de técnica y experiencia hará desaparecer la audiencia, por mucho título que haya por medio.
El gran público quiere boxeo, no aburridos combates por Títulos de plata. En este sentido, estoy con Marquiegui, con frecuencia son más interesantes los combates preliminares que los estelares y son estos combates los que captan audiencia.
Es decir, por menos de lo que cuesta montar un campeonato, Marca TV puede tener una audiencia asegurada.

Me duele que Ricardo Sánchez Atocha se haya salido de tono, por unos comentarios que no son del todo desacertados. Puede hacer una cosa, cuando vea LA NOCHE DEL BOXEO quite el sonido de su televisor, y así se ahorra tener que oír "soplapolleces” a altas horas de la noche.


José Luis Rivera Hernández

 



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