LA TRIBUNA



TELEBOXEO XXIII: URTAIN-KRAUSS

Hasta la fecha, José Manuel Ibar Azpiazu “Urtain” había ganado sus primeros ocho combates profesionales por k.o.. Y, siete de éstos, en el primer asalto, surgiendo, por ello, el inevitable tema de discusión en torno a la auténtica calidad de sus antagonistas. Ahora, en Barcelona, ante catorce mil espectadores, que dejaron más de tres millones de pesetas en las taquillas, se enfrentaba al alemán Paul “Bomber” Krauss, de treinta y un años, ciento doce kilos y treinta y dos combates en su haber, con 11 victorias, 5 combates nulos y 16 derrotas. Residía en Holanda. Trabajaba , habitualmente, como camionero. Su contacto con el gimnasio y los cuadriláteros no era frecuente, según acreditaba la circunstancia de que desde 1965 no había disputado sino ocho contiendas , de las que solamente había ganado dos.

El público, obviamente, conocía perfectamente el historial del rival del púgil español, pero abarrotó el recinto catalán. En aquel momento, la figura no era Pedro Carrasco que, en la misma velada, figuraba en el programa. Ahora el auténtico “gancho” de la jornada estaba en Urtain que, a sus veinticinco años, ejercía un poder de gran atracción entre los aficionados que saludaron su presencia en el ring con una cerrada salva de aplausos. Carrasco, sin muchos problemas, revalidó su título de Europa de los pesos ligeros al vencer por k.o.técnico en el tercer asalto al noruego Tore Magnussen. Y Urtain, tras derribar en cinco ocasiones a su contrincante, venció por k.o. a éste en el tercer asalto…

-¡Pero si es sólo un novato!

Alguien imaginó un personaje fantástico de quien se dijo festivamente que “a la mano cerrada llamaba puño”…Le puso por nombre Perogrullo. Y así, todas aquellas verdades sabidas que son simplezas decirlas, fueron calificadas de perogrulladas.

Ahora, en la nebulosa del boxeo español, ha surgido un púgil de barbilla puntiaguda, de escasa estatura para peso pesado , con tronco de encina y musculatura de escultura griega. En sus hirsutas cejas aún no han hecho aparición esas “líneas blancas” donde los cirujanos plásticos encuentran excelente campo de experimentación. Se llama , ya lo hemos adelantado, Urtain, pero no le han faltado nombres de guerra: “El tigre de Cestona”, “El aizcolaris del ring”, “El superman de Guipuzcoa”…Y el público, casi en masa, ha exclamado al verle boxear:

-¡Pero si es sólo un novato!

Y este espontáneo juicio no deja de ser una perogrullada de alto calibre.

El cronista tenía auténticos deseos de conocer a este púgil que ha dado un giro de 180 grados al boxeo español; quería ver en acción a este morrosko que, de forma sorpresiva, hizo olvidar a toda una afición un campeonato de Europa, cuyo principal protagonista, también lo hemos apuntado, era Pedro Carrasco, que hasta la fecha había sido todo un “arrastra multitudes” ; un hombre de probada capacidad de convocatoria. Pero ahora, el citado público, quería presenciar a este especie de “El Cordobés del ring”, que derrumbaba lo lógico y previsible para convertirlo en pura patología.

No fuimos hacia él; vino él a dar con todos nosotros, los supeditados a los diferidos por televisión . Y créanme, quien suscribe pasó del entusiasmo al nerviosismo con la misma facilidad que se corta mantequilla con un cuchillo al rojo vivo. ¡Qué lejos está Urtain de arrancar la hilaridad de unos espectadores acostumbrados a presenciar en cuadriláteros ibéricos las peculiares evoluciones de pesos pesados con redondeces michelinescas y vientres colgantes! Urtain tiene la misma estatura, los mismos bíceps e idéntico arrojo de Rocky Marciano,¿le recordáis? Urtain es una fuerza de la Naturaleza, un producto natural, gestado al aire libre, a la fresca brisa norteña. Resumiendo: es un atleta natural; no es un producto de gimnasio.

-¡Pero si es sólo un novato!

¿Pero que culpa tiene él de que la gente haya enloquecido, que llene cosos taurinos y Palacios de Deportes pagando dos mil pesetas por una silla de “ring-side”? ¿Es acaso responsable de que este público le compare con el gran Paulino Uzcudun y diga que allá, en Cestona, mató a una vaca de un puñetazo..?

¡Enhorabuena al boxeo español con esta clase de neófitos! Que no se arredra ante nada, que tiene corazón y empuje de león enjaulado; que encaja sin pestañear los impactos de un hombre de más de cien kilos, que lanza con cierta eficacia su izquierda; que ,incluso, nos entusiasma por su rapidez donde su catapulta de derecha no hay que perderla de vista para poder apreciar el golpe fulminante y definitivo.

¿Para qué pararnos a pensar, ahora, cuando sólo tiene en su haber ocho combates, que posee cierto estilo estatuario, que no atesora dotes de habilidad defensiva, que descuida su guardia y que sus ofensivas son extremadamente atropelladas? Eso es como pedir peras al olmo. Eso es pretender confeccionar una especie de Frankestein con guantes de seis onzas y vendajes duros.

Seamos cautelosos. Y analicemos detenidamente la opinión de su último rival: “Nunca me había enfrentado a nadie que boxeara menos y pegara más”.

La única forma de conservar, pulir y asesorar a Urtain la dio don Vicente Gil, presidente de la Federación Española y médico particular del general Franco:” Si queremos que Urtain llegue a ser un gran campeón, tenemos que hacer que boxee un año con terceras series”.

Dicen que a un fenómeno de la tauromaquia, Manolete, el público le pedía que se arrimara y arrimara más al toro. Hasta que surgió la tragedia de Linares. Evitémosle a nuestro Urtain la lidia con peligrosos Mihuras cuando solamente es un simple novillero.

Antonio Salgado Pérez
ansalpe38@hotmail.com





 


© ESPABOX.COM-2012