Me da mucha pena que el gran combate protagonizado por Rubén Díaz y Laurent Gomis en Bilbao pueda quedar de alguna forma empañado por los lamentables acontecimientos que lo rodearon. Fue un combate de los que emocionan a los que realmente entienden y aman el boxeo. Un duelo entre dos guerreros que lo dieron todo en el ring. Pero no era el campeonato de Europa del peso medio. Ése lo estaban disputando al mismo tiempo, pero a casi dos mil kilómetros de distancia, en Alemania, Sebastian Sylvester y Amin Asikainen.
Que la EBA (Europan Boxing Association), organismo de reciente creación y que para mayor pesar nuestro tiene su sede en España, concretamente en Vitoria, quiera hacernos creer que el enfrentamiento entre Díaz y Gomis era el campeonato de Europa del peso medio resulta grotesco.
Es como si en el fútbol, un nuevo organismo, competencia de la UEFA organiza un partido entre el Villarreal y el Lille y nos intenta convencer de que es la final del campeonato de Europa. Nadie discute que éste pueda ser un gran partido, repleto de goles y de fútbol de ataque. Pero un emparejamiento que nadie en su sano juicio puede considerar campeonato de Europa. Por muy buen partido que sea, el campeón continental es el Milan. Además, en todo caso, el Villarreal y el Lille tienen muchos equipos por delante con más méritos deportivos para disputarlo: Barcelona, Liverpool, Manchester United, Juventus, Real Madrid, Bayern de Munich, etc.
En Europa sólo hay un título válido, el de la EBU , el de toda la vida, el más serio y prestigioso de los organismos rectores que existen en el mundo. No es que la EBU sea perfecta, pero es de lejos el organismo menos malo. Si en el mundo sufrimos desde hace muchos años una vergonzante proliferación de títulos, en Europa no debemos permitirlo. Mucho nos tememos que la EBA , que pretende sancionar y reconocer títulos de Europa profesionales, lo que en realidad está haciendo es organizar campeonatos “a la carta” para promotores que se presten al juego; títulos que sirven de cebo para aficionados despistados, medios de comunicación ignorantes en materia boxística, o ingenuos anunciantes y patrocinadores que se creen mecenas de un auténtico campeonato continental de prestigio, cuando la realidad es bien distinta. En definitiva, un título artificial, innecesario; un título que lejos de ayudar al boxeo lo que hace es añadir confusión, devaluar nuestro deporte y contribuir a que los aficionados se acaben alejando del pugilismo incapaces de entender quiénes son verdaderos campeones y quiénes no. Un despropósito que no debemos tolerar. La EBA es un organismo para tomárselo a risa si no fuera por el grave daño que puede llegar a causarle al boxeo.
¿Les parece serio que un título vacante los disputen dos boxeadores que, aunque prometedores, no dejan de ser dos principiantes? Laurent Gomis, tan sólo había disputado hasta entonces 25 asaltos en el campo profesional. Tan sólo había boxeado en combates a seis asaltos, es decir, a la distancia de los aprendices. Sin embargo, la EBA le acepta como aspirante a su desconcertante título y le obliga a pelear a doce asaltos. ¡Pero si Laurent Gomis ni siquiera aparece en las mismísimas listas de la EBA !
Quizá el que más claro lo tenga sea el mánager y preparador de Rubén, José Vicente Eguzkiza. Hace poco hablábamos con él y nos reconocía que entendía este combate como un enfrentamiento muy positivo para su prometedor pupilo. Pero al mismo tiempo nos dejaba bien claro que no lo consideraba campeonato europeo ni mucho menos, sino como un mero combate internacional. ¿Y saben por qué Eguzkiza lo tiene tan claro? Porque él fue un campeón de los de verdad en full contact, savate y kick boxing. Ha sido el mejor español de la historia en estas disciplinas y nos imaginamos que a Eguzkiza, que se ha partido la cara peleando con los mejores del mundo, le tiene que repatear las narices que salgan ahora muchos competidores de segunda fila, que a él no le llegarían ni a la suela de los zapatos, que presumen de ser campeones mundiales porque un buen día organizaron una velada en su pueblo contra un rival extranjero elegido a la carta y sancionado por alguna fantasmal organización que al final del combate les hacía entrega de un enorme y aparatoso cinturón. Pues esto, por desgracia tan común en muchos deportes de contacto, yo me niego a que ocurra en el boxeo.
¿Creen que es justo que la victoria de Rubén Díaz le ponga a la misma altura que verdaderos campeones de Europa como Javi Castilejo, Roberto Castañón, Poli Díaz, Carlos Hernández, Alfonso Redondo o Alfredo Evangelista? ¿Convierte esta victoria a Rubén Díaz en el sucesor de Ignacio Ara, único campeón de Europa que ha tenido España en el peso medio? No podemos permitir semejante patraña.
Con estos organismos hay que ser radical desde el principio, antes de que empiecen a crecer y sea tarde. Si se les otorga la más mínima concesión, abrimos las puertas para que mañana sea la IBF la que sancione y reconozca sus títulos europeos, que pasado lo haga la WBO , y al otro la WBF , la IBA , la WBU. Tolerancia cero.
Lo curioso es que ni la WBA lo tiene claro. En su última reunión, en Berlín, acordaron no apoyar a ningún organismo que intente competir con la EBU. ¿Qué pinta entonces la EBA ?
Nada personal tenemos contra Juan Luis Torralba y su hijo Bartolomé, máximos responsables del desatinado organismo. Todo lo contrario, no consta que son buena gente. Por eso les aconsejamos que empleen su tiempo y sus esfuerzos en otra dirección, y no fomentando un título que atenta contra el sentido común y contra una tradición de cerca de cien años en el boxeo del Viejo Continente. Por favor, dedíquense a otra cosa. Por el bien del boxeo.
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