El combate que iba a ser el del siglo, se quedó en “El Combate de la Semana”. De la Hoya y Mayweather batieron récords millonarios en cuanto a bolsas, taquilla, PPV, etc., pero en el aspecto deportivo la pelea dejó mucho que desear. El fracaso del espectáculo hay que achacárselo en un 90% a Floyd Mayweather que salió al ring casi exclusivamente a defenderse, eso sí, mostrando unas buenas dotes para la fortificación, porque ni siquiera asomó sus habituales y magníficos detalles de esquiva o desplazamientos, solo se quedó normalmente en las cuerdas protegido por hombros y brazos. Su boxeo a la contra fue más eficaz para dos de los jueces, que le dieron la victoria.
En cambio, De la Hoya mereció el triunfo. Sin hacer su mejor pelea, salió a ganar, lanzó muchos golpes, no todos atinados desde luego, pero ganó siete asaltos, por cinco de Mayweather, según mi puntuación, que coincidió con la de uno de los jueces, Tom Kaczmarek, 115-113.
Lo que me queda claro es que si Mayweather es el mejor boxeador del mundo en todos los pesos, el pugilismo pierde así credibilidad en cuanto a espectáculo deportivo. Son dos grandísimos boxeadores, pero no supieron o no quisieron arriesgar mucho, principalmente el aspirante, y ello deslució la contienda.
Ahora hablan de revancha, y no me extraña. Unos cuarenta millones de dólares a repartir, a cambio de cuatro o cinco golpes mal contados y doce asaltos de correteo.
Meter en un mismo saco dos cachetes, un mojicón, dos soplamocos, tres trompadas como mucho y ¡veinte millones de euros¡, ¡vaya bolsa de viaje¡ ¿Quién no se apunta a ese negocio, y más un boxeador profesional?
Pero lo que se desarrolló el pasado sábado 5 de mayo en el MGM Grand Arena de Las Vegas ha dejado reflexiones importantes. Lo primero es que la revancha podría dejar un combate muy similar al primero, y los aficionados ya no van a mostrar el mismo interés, y lo segundo y más importante es que si Floyd Mayweather, en un discreto combate y a medio gas, venció a De la Hoya, que fue a tope y lo intentó hasta el final, indica que el resultado de la próxima pelea es claramente favorable al “chico guapo” y no al "chico dorado" .
Y en España a lo nuestro. Dedicados a la telebasura, y sin atender a los grandes acontecimientos deportivos mundiales como hiceron en 176 países. ¿La globalización no existe en el boxeo? Si en el mundo hay unos 240 países, las tres cuartas partes del planeta consideraron beneficioso ver este combate. Un 75% del mundo disfrutando con la actualidad y la pasión del noble arte.
Nosotros no, nosotros nos quedamos más entretenidos en saber si le ha bajado la regla a cualquier desorejada de moda que se haya acostado con un mequetrefe.
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