Siempre he admirado a la Unión Europea de Boxeo (EBU). Por su aparente seriedad e independencia, por su manera de haber mantenido hasta la fecha unido al boxeo europeo en cuanto al criterio de un único campeón de Europa, por su diálogo (en la persona del anterior Presidente Rubén Martínez principalmente), por su voluntario o involuntario nexo entre los integrantes del pugilismo continental, y por ello he colaborado para que mantenga su liderazgo, para que sea fuerte y eterna, aunque solo sea por el bien del pugilismo (no quiero pensar lo que ocurriría si tuviéramos dos o tres campeones de Europa a la vez, sería casi para que se prohibiera el boxeo).
Pero en la actualidad la EBU se está convirtiendo en un organismo más, en una simple empresa cuyo objetivo pareciera ser hacer dinero extra para unos vividores que son cómplices de la vileza, esa que cometieron por ejemplo con el español Gabriel Campillo en Alemania hace unos meses con el título europeo del supermedio en juego. Aquello fue infame, dar vencedor a Karo Murat, el campeón de casa, de manera tan vergonzosa e injusta, y como excusa aducir que en los títulos que se celebran en Alemania les son impuestos los árbitros que decide el promotor, normalmente de la Asociación Mundial de Boxeo-WBA, (organismo por cierto, que en lo de trincar son los reyes, inteligente y asquerosamente crearon lo de los “supercampeones” para hacer pasar por taquilla dos veces a los promotores, y de paso volver loco al aficionado, y mucho más al periodista principiante).
Ni siquiera han estudiado el vídeo del combate entre Murat y Campillo, no han tomado ninguna medida ante tal navajazo al boxeo, a la justicia deportiva, pero lo peor es que no es el único combate el de Campillo que ha supervisado la EBU últimamente en cuanto a desalmados arbitrajes, caseros, por supuesto.
Y, ¿cómo es posible que un organismo trague de esa manera con lo que diga un promotor? ¿Cómo no usa sus propios y en principio honrados jueces y sanciona a perpetuidad a los corruptos? ¿Cómo mira hacia otro lado ante la grave enfermedad en cuanto a justicia reglamentaria del pugilismo continental?
Una organización que vive del boxeo, HA DE VIVIR TAMBIÉN PARA EL BOXEO, respetando a todos, impartiendo justicia, haciendo cumplir el reglamento, y no haciendo caja cuanto antes por si un día esto se acaba.
Podría seguir contando algunas de las últimas irregularidades de la EBU (títulos UE o EE de risa, injusticias solemnes, etc.), pero me quedo solo con una más.
Hace unos días disputa el título de Europa del peso pluma un italiano llamado Luca Maggio que llevaba solo 10 combates, con 7 victorias y tres derrotas, que no ha ganado absolutamente a nadie ni siquiera de nivel medio-bajo, y que ha perdido sus últimas peleas, disputando el título de Italia, por lo que no ha sido ni campeón nacional, o sea un auténtico crack. Uno del montón de abajo entre los casi 100 pesos pluma europeos, pero ranqueado por la EBU en el puesto 17, con opciones, por lo tanto, de disputar el título.
¿Quién ha permitido esto? ¿Alguna llamada de su mánager pidiendo un favor? Indignante. Los promotores pueden proponer lo que quieran, el pecado capital es aceptarlo.
El actual Presidente de la EBU el belga Bob Logist puede pasar a la historia como el enterrador del antiguamente prestigioso organismo. Tragan con todo, aceptan arbitrajes horribles, acatan órdenes insólitas de los promotores, parece que solo por el vil metal.
Sr. Logist, si lo que les mueve es el dinero, pónganse a sueldo de los promotores, trabajen con uniformes de mayordomo o de camarera, paseen incluso el cartel de los asaltos por encima del ring, y recojan sus euros a fin de mes, pero no estafen a los boxeadores, a los aficionados, y a todos los que vibramos con un pugilismo sano y de incierto resultado.
Como me comenta mi amigo Marcos “Collyfield”, dedíquense mejor a la lucha libre, que ahí también se sabe quién va a ganar los combates.
Tomen estas palabras como positivas, para mejorar, porque creo que el trabajo de tantos años de la EBU es difícil echarlo por tierra a corto plazo, pero actuando así, desde luego pueden batir un récord en breve. Recapaciten, por favor, cambien el rumbo, vuelvan a ser el organismo serio de antaño, o estoy convencido de que se hundirán. Tampoco es muy complicado que varios periodistas europeos independientes se unan, creen un honrado, digno y legítimo cinturón continental, sin cobrar ni un euro a los promotores, y terminen con las “ONG” del boxeo que solo buscan el dinero, eso sí, pisando al que se ponga por medio. Sigan llamándose EBU, y no €BU.
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