OPINIÓN

DIRECTO AL PLEXO  
por Emilio Marquiegui

 



"CAMPILLO, UN CAMPEÓN DE VERDAD"

El boxeo es un deporte tomado a broma muchas veces debido a la atomización de títulos, al engaño de infinidad de cinturones cuyo único valor normalmente es el precio de la piel de vaca que porta, y por ello es complicado valorar realmente a los auténticos campeones.
Pero para eso estamos los que no creemos en los vendedores top manta transformados en comerciantes de cinturones al mejor postor. Aquí estamos hablando de un título mundial, pero que además se ha ganado por el conducto reglamentario, esperando la oportunidad, habiendo trabajado lo suficiente para que te permitan disputar el título, y en el caso de Gabriel Campillo, todavía más, luchando en terreno contrario, en territorio minado, ante la adversidad de unos recintos deportivos llenos de aficionados hostiles, de promotores enemigos, y de posibles jueces “aconsejados” o con cagalera.
Pues sí, Campillo ya ha pasado a la historia. Pero no solo como campeón mundial, sino por haber conseguido la proeza de dos triunfos en casa del rival, y de manera clara.

Si el primer título en Argentina alguno piensa que pudo ser como de lotería, vas, no tienes nada que perder, te sale todo bien, al contrario todo mal, y te traes el título, en Kazajstán se confirman las expectativas venciendo a un púgil en alza, a un asesino de excampeones mundiales de nombre ilustre, a un deportista mimado con gran futuro.
Campillo, como hemos dicho hace tiempo, es un boxeador con una capacidad de progresión tremenda, con muchas posibilidades de mejora, y los meses nos están dando la razón. Y todavía más, algo ajeno a Campillo, algo que no le pertenecía, lo ha conseguido, ya lo posee y le puede llevar todavía más lejos. Se ha llenado de confianza, de experiencia, de moral, un campeón zurdo, con unos brazos como un día sin pan, muy difícil de manejar por sus oponentes, que ahora cree en sus posibilidades y que opino que solo le falta buscar con fe la nuca de sus rivales (golpeando de frente se entiende).
Una gran victoria la de Campillo, ante el Presidente de la República de Kazajstán nada menos, ante un ambiente adverso y poco simpático, un español con las venas bajo cero que terminó buscando a su rival por el ring en los últimos asaltos para demostrarle quién es el campeón, quién es el que quiere quedarse mucho tiempo en lo más alto del podium de los semipesados.

Campillo, un campeón de verdad, que además ha traído como los recién nacidos, casi una panadería de buenas noticias bajo su brazo:
1) Existen, aunque no muchos, los jueces justos y sobresalientes
2) Se pueden ganar combates fuera de casa, incluso por escaso margen

3) Con trabajo y sacrificio, pero pocos años de esfuerzo, se puede ser campeón del mundo, teniendo cualidades, claro está.
4) Y para los chavales que empiezan algo muy importante, también uno se puede comprar un piso (como soñaba Campillo en sus declaraciones a Radio Marca) practicando tu deporte favorito. Bastante complicado, pero posible.

Campillo, un campeón de verdad. Un nuevo ídolo para los malos tiempos del boxeo. El espejo para las nuevas generaciones.


 
 

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