LUIS ROMERO, EL GRAN ÍDOLO DE LA POSGUERRA ESPAÑOLA
Por José Luis Ríos Laureda
Nacido el 15 de octubre de 1921 en Arcila, por aquél entonces perteneciente al Marruecos español, a su Protectorado, Luis Romero Pérez a los cuatro años se desplaza con su madre a Barcelona, donde ésta fallece el siguiente año y cinco después muere también su padre, que poseía un floreciente negocio de transporte con carros. La pequeña ciudad de Arcila está situada al oeste de Tetuán, entre Tánger y Tetuán.
La guerra civil azota fuertemente la provincia de Barcelona, y Luis Romero sortea los mordiscos del hambre y de las necesidades, con trabajos varios, de la más diversa índole.
De baja estatura, mide 1,52 m. de altura, y debido a un altercado en un baile, “La Juventud de Sans” barcelonés, replica a un airado provocador que quiere arrebatarle a su pareja, y le deja sentado en el suelo. Luis Romero ignoraba que tenía una zurda de oro, capaz de obtener en un rápido uppercut, como fue el caso, una victoria por la vía del K.O.
Un puño izquierdo con cloroformo, capaz de dormir al contrincante, una zurda con dinamita.
Comienza a frecuentar un gimnasio barcelonés, aunque más tarde, y viendo mejores posibilidades en la vecina localidad de Tarrasa, se apunta en el gimnasio de Juan Trench, que le alecciona y prepara para dar el salto al campo profesional. Durante sus primeros tiempos alterna el cuadrilátero con el trabajo en las zanjas.
En 1939, Romero, como peso mosca, había debutado en el ring, y dos años más tarde, en 1941, después de haberse fogueado suficientemente en el campo amateur, sube al peso gallo, y debuta como profesional en el otoño frente a Núñez, al que derrota por abandono. Y a continuación encadena una serie de fueras de combate venciendo a Pérez, Pons, Lucas, González II, García y Mondóniz, y en febrero de 1942 González corta esta racha de triunfos.
Deja el trabajo en las zanjas y se emplea como mecánico-ayudante en un taller de Tarrasa, con una mayor remuneración y trabajo menos duro. Al muchacho, que carece de vicios, no fuma ni bebe, solo le apasiona el baile, además del boxeo claro está, y por entonces acabaría conociendo en “La Juventud de Sans” a una bonita muchacha de grandes ojos, de la que se iba a enamorar y con el tiempo iba a convertir en su esposa: Paquita Fuster.
UNA IZQUIERDA DE ORO
Luis Romero, apoyado por una izquierda que entra como un rayo, durante los años 1942 a 1944 sostiene 31 peleas, de las que se anota el triunfo en todas ellas, diez por fuera de combate, 12 por abandono, y 9 a los puntos. Es una especie de acorazado de bolsillo.
Con Juan Trench ha mejorado su técnica, y tiene por compañeros a grandes figuras como serían Soldevilla, Segura, Cristóbal…
CAMPEÓN DE ESPAÑA
El púgil de Arcila, que ha arrebatado a Luis Soria el 26 de abril de 1944 el título de campeón de Cataluña de los pesos gallos, acomete el 14 de febrero de 1945, en el Circo Price de Barcelona, otro empeño mayor, el título nacional. Su adversario es el campeón Eusebio Librero, apodado “El Emperador de Vallecas”, a quien ya había vencido previamente a los puntos en diez rounds, sin estar el título en juego, en Barcelona, el 12de julio de 1944.
La pelea es seguida con gran interés por las páginas deportivas de la prensa española, y por diarios especializados en deportes, como lo eran “Marca” y “El Mundo Deportivo”. No olvidemos que por entonces el boxeo con el fútbol y el ciclismo eran seguidos por los aficionados de la época con pasión.
“El Emperador de Vallecas”, Librero, pese a su estilo majestuoso, es superado a los puntos en doce rounds por el joven y fogoso púgil afincado en Cataluña. Es indescriptible el júbilo de sus seguidores cuando le es impuesto a su ídolo el fajín bicolor de campeón de España con la honrosa derrota del madrileño.
Vence después a Testillanos por descalificación, y ahora se ha de enfrentar a una prueba más dura, como es medirse a un estupendo púgil, “Peter Kane” en las carteleras, con larga carrera en los rings europeos, especialmente en Francia y Bélgica.
Y contra pronóstico, Luis Romero vence por puntos en doce asaltos a Luis Fernández (su verdadero nombre), y el público rompe en aplausos por este catalán de adopción, que se gana el fervor popular.
PIERDE, GANA EL DE LOS PLUMAS, Y RECONQUISTA EL TÍTULO
En 1945 pierde ante Fortea a los puntos, aunque le vence a continuación en dos ocasiones, en el mismo año, y derrota a Young Ciclone, y nuevamente a Luis Fernández.
Y el 4 de enero de 1946, Luis Romero, que apenas ha salido a boxear fuera de Cataluña, Barcelona especialmente, pelea en Madrid ante Librero, combate embarullado que se da por nulo.
Y a continuación en Barcelona, el 24 de febrero de 1946, arrebata el título español de los pesos plumas al magnífico estilista Luis de Santiago, quien pudo llegar a ser una figura de talla mundial en el boxeo. De profesión practicante, poseía una depurada técnica, pero debido a su escasa afición, no llegó a escalar ninguna altura en el pugilismo internacional.>
Toda la España deportiva (prensa, radio, No-Do) estuvo pendiente de aquella pelea entre los dos Luises más famosos de España, los más populares del panorama pugilístico. Se medían el campeón de España de los pesos plumas (Luis de Santiago, que ponía en juego su título), ante el de los gallos (Luis Romero), aspirante.
Veinte mil espectadores abarrotaron la Plaza Monumental de Barcelona, y fue una de las más encarnizadas y emocionantes de la historia del pugilismo español (con el tiempo tuvimos otra semejante en un Pedro Carrasco-Miguel Velázquez).
A lo largo de una lucha sin cuartel durante seis asaltos, en el séptimo Luis Romero acusa un certero y fortísimo gancho del madrileño, que le obliga a arrodillarse en la lona, mas se yergue y hecho una furia se lanza sobre su adversario a quien acorrala y no da cuartel para que en el octavo round, de un fortísimo golpe le fractura la nariz y comienza a sangrar abundantemente. Vence a los puntos en doce rounds, y conquista el título nacional de los plumas.
El 3 de abril de aquel 1946, pierde en Madrid el título de los gallos ante Librero, pero lo recupera el 8 de mayo siguiente en Barcelona.
Bate por abandono en el segundo asalto al campeón de Italia Arturo Paoletti, y revalida su corona nacional de los plumas (veinte de agosto en Barcelona, K.O. en el octavo) ante Joaquín Alejos, y doblemente el de los gallos, al derrotar de nuevo a Librero, y por primera vez a Martí III. En 1946 defendió en seis ocasiones sus títulos nacionales de los gallos y los plumas en otros tantos combates.
MÁS PELEAS, Y OTRA VEZ LUIS DE SANTIAGO
En 1947 vence a una prestigiosa lista de grandes púgiles: Negret, Rogers, Nardechia, Kid Mario, Simoni, Lelli, Colosanti, Antonio Fenoy (título español de los gallos)…
En 1948, el 25 de noviembre en Valencia, revalida el título nacional de los gallos ante Mariano Díaz, y en Barcelona, el 15 de diciembre, pierde por K.O. en diez asaltos, el de los plumas, ante su eterno rival Luis de Santiago.
POR FIN CAMPEÓN DE EUROPA
Conquista en Barcelona el título europeo del peso gallo el 10 de agosto de 1949, venciendo por K.O. en el séptimo asalto al italiano Guido Ferracin. Revalida en Londres su título al derrotar el 25 de abril de 1950 por abandono en el 13º round al irlandés Danny O’Sullivan. El “Daily Express” comentaba el día siguiente: “Romero posee el más poderoso punch que haya tenido nunca un peso gallo”, y el “Daily Mirror”: “Luis Romero debe cargar sus puños con dinamita”.
El campeón continental defiende su corona ante el francés Marcel Mathieu (Barcelona, 23 de septiembre de 1950), y bate al italiano Alvaro Nuvoloni en Barcelona el 20 de mayo de 1951, revalidando su corona en ambas ocasiones a los puntos.
Siendo campeón europeo de los gallos, pierde por abandono ante el púgil de color Roy Ankara, en Madrid, en la que se llamó “La noche triste del Metropolitano”, y así ha pasado a la historia del pugilismo. Luis Romero no se hallaba en condiciones de subir al ring, tras una fiebre que estaba pasando y que le tenía con 39 º.
ADIÓS AL TÍTULO EUROPEO