José Manuel Moreno
@josemorenoco

El resumen de la pelea estelar de este sábado en el MGM de Las Vegas es sencillo. Canelo Álvarez persiguió durante los 36 minutos que duró el combate al cubano Erislandy Lara, y este se limitó a correr y correr. Se le puede llamar finamente que si movimientos laterales, esquivas y lo que ustedes quieran, pero la realidad es que Lara no quiso en ningún ir al frente. Aún así, lógicamente el cubano se adjudicó varios asaltos, pero resultaba irritante comprobar su falta de pundonor para, en algún momento de la pelea, demostrarle a Canelo que podía intercambiar sin miedo con él. Pero no fue así. Los asaltos eran clónicos. Canelo buscando afanosamente a su rival, y Lara, con mucho estilo, eso es innegable, moviéndose por todo el ring y soltando buenas manos, con mejor porcentaje incluso que el mexicano. Pero Canelo, aún sin estar brillante, se mereció el triunfo, que fue por decisión dividida. Un juez dio ganador al caribeño 115-113 y los otros dos le otorgaron el triunfo al mexicano por 117-111 y 115-113. No fue una mala pelea, pero hubiera sido mejor si el excelente boxeador cubano hubiera demostrado algo más de arrojo. ¿Habrá pronto un Cotto-Canelo? Apuesten a que sí.